Gatoperro en Rock Estatal-Entrevista-Reportaje-Marzo 2015

Gatoperro en Rock Estatal-Entrevista-Reportaje-Marzo 2015

GATOPERRO, EL BUEN MALVIVIR

 

Texto Bruno Corrales

“Este disco ha habido que beberlo, más que vivirlo”. David Llosa

Juglar es el nuevo disco en directo de Gatoperro, registrado en la sala madrileña del mismo nombre a modo de versión en vivo de Noches alegres, mañanas tristes, su segundo álbum y el proyecto más ambicioso hasta la fecha para el imprevisible y ecléctico músico vallisoletano. Visceralidad garantizada.

Entendamos las calles del barrio de Lavapiés, así como sus tabernas, como el hábitat natural de Gatoperro, pseudónimo del vallisoletano David Llosa. Esencia canalla, vida nocturna y mente inquieta al servicio de unas canciones que crecen sin prisa ni expresa fidelidad a un estilo determinado, inspiradas sin duda por el cancionero y la senda abierta por pioneros como Moris, Burning o, más cercanos en el tiempo, Quique González y Andrés Calamaro.

A finales del año 2013 llegaba el segundo largo de su carrera, cuyo título, Noches alegres, mañanas tristes, evidencia el protagonismo de los excesos. “Era un hijo muy deseado. Un año y medio antes de grabarlo ya estaban escritas todas las canciones. No escatimé y no me arrepiento, salió caro pero ahí está”. A pesar de contar con banda, Gatoperro es al fin y al cabo un proyecto personal. La confianza en el repertorio de entonces le llevaba a apostar por una grabación de lujo, en la que pudo contar con la banda residente de los estudios Audiomatic de José Mª Rosillo. Es decir, con Josu García (Loquillo), José “Niño” Bruno (Andrés Calamaro), Laura Gómez Palma (Coque Malla) y otros ilustres escuderos del rock español a su servicio. “Una experiencia buenísima. Rodearte de gente buena eleva tu nivel, te contagia. Cuando estás en el estudio y de repente todo el mundo lo hace a la primera toma o la segunda, de repente tú también eres capaz. Y a nivel humano la verdad es que muy bien”. No fueron sin embargo necesarias labores específicas de producción pues, según recuerda David, las canciones y todo lo que les rodeaba estaba bien definido antes de entregar a grabar: “En el estudio decíamos ‘¡más grasa, más grasa!’, buscando ese salvajismo que creo se perdió un poco en el resultado final, aunque es inevitable. Yo tenía miedo porque mis maquetas eran muy garrulas. Niño Bruno me decía que le recordaban a las de El Salmón (de Andrés Calamaro) por el rollo desquiciado. Yo le decía que sí, porque este disco ha habido que beberlo, más que vivirlo. Se descojonaba”. La inversión en un disco como Noches alegres, mañanas tristes no produjo sin embargo ansiedad en cuanto a su posible recepción o repercusión una vez publicado. “No tenía la expectativa de que fuera a pasar algo, creo que todavía no es la hora.

Ahora publico un disco en directo (Juglar) y en adelante quiero hacer otro solo con guitarra y voz, basado en los conciertos que estoy haciendo en el Calvario (cada domingo, Gatoperro actúa en solitario en este bar de Lavapiés bajo el lema ‘hasta que se acabe el bourbon o muera el cantante’). Ya para el siguiente entrarán las canciones que estoy escribiendo ahora, y creo que puede ser un discazo. Va a ser ya el quinto y ahí, si no pasa nada, igual ya me acojono”. El futuro se presenta por lo tanto apasionante, aunque indefinido en fondo y forma. “Lo más importante que he aprendido es que hay que trabajar 24h, y que no puedes hacer un disco o un cuadro mejor que la persona que eres, y eso es terrible. No puedes relajarte”.

 

 

Categories: Noticias

No comments yet.

Leave a reply

Reset all fields